viernes, 28 de julio de 2017

En un renovado intento por adueñarme de mis problemas, estoy elaborando una teoría. Creo que los seres humanos adoptan un ejercicio de autodestrucción cuando se encuentran en un callejón sin salida porque se trata de, a la vez, destruir el callejón. Claro está, por las evidencias de las historias individuales, que eso sólo ha logrado que dichos callejones se cierren sobre sí mismos, matando a quien quedó atrapado en él. Sigo sosteniendo que algo salió muy mal cuando fuimos creados.
Hoy obtuve un veredicto: mi enfermedad/anomalía/síndrome/mierda de la actividad onírica excesiva no tiene arreglo o cura. Tendré que asumirlo como aquellos que asumen padecer otros males sin solución. Me llevará muchos días lograrlo, no obstante; tengo un elevado nivel de agresión encima y no lo controlo bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario