lunes, 12 de junio de 2017

¿Qué puede ser un mayor absurdo que el escritor al que no le gusta leer? Contra toda mi lógica, yo lo era. Escribí un libro enorme cuando no me gustaba leer en lo absoluto. Creo que tengo el derecho, así, a afirmar, y sin temor a equivocarme, que aquellos que siguen creyendo que leer es aburrido o complicado, todavía no han encontrado la respuesta a la pregunta que deberían hacerse: ¿A dónde quiero ir? ¿Quién quiero ser? ¿Qué sueño quiero tener si cierro los ojos? Un libro es una puerta; debemos abrir la que nos conduzca al sitio que queremos habitar. Simple como eso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario