viernes, 30 de junio de 2017

No estaban tan errados aquellos padres castradores que reprimían a sus hijos cuando éstos intentaban desfilar por sendas de sueños ridículos. Ojalá mi madre lo hubiera hecho conmigo... Tengo que empezar a beber whisky. Mi hermano sabría educarme en semejante arte, que ya debería, por mis genes, poder dominar sin problemas.

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