domingo, 7 de mayo de 2017

Ayer leí una frase que lo afirmaba, pero yo no estoy a salvo cuando cierro los ojos en la noche; todo lo contrario. En mis sueños, el enemigo siempre me encuentra. Siempre me encuentro. Observo... y maldito sea el silencio de la verdad no dicha. La indiferencia duele más que un mal comentario y estamos todos condenadamente solos. ¡Brindemos!

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